La anticipación estratégica continua es una práctica que consiste en:
Detectar lo que puede ocurrir en el futuro antes de que suceda, especialmente en aquello que puede afectar de forma significativa los intereses, planes y metas de una organización u organismo.
No limitarse al corto plazo, sino proyectarse también hacia el mediano y largo plazo. La anticipación estratégica considera horizontes temporales diversos: cortísimo, corto, mediano y largo.
Ser un proceso permanente, es decir que, aunque ya se esté anticipando para un futuro próximo, hay que repetir ese esfuerzo día tras día, porque el entorno, los riesgos y las oportunidades cambian constantemente.
Incorporar metodologías de inteligencia estratégica y prospectiva que permitan imaginar futuros posibles, identificar riesgos y oportunidades, construir escenarios, diseñar sistemas de alerta temprana, etc.
Implicar un cambio cultural: pasar de una actitud reactiva (es decir, responder después de que los problemas ya se manifestaron) a una actitud proactiva, preventiva.